Como ya os dije,
el domingo pasado me iba a ser imposible escribir dado que estaba en Namibia,
en el Cañon del rio FIsh. Pero hoy os pongo un poco al día con este viaje y
algún otro que ha habido esta semana.
En lo que
concierne a la semana ordinaria (de lunes a viernes la anterior y de lunes a
sábado esta) no hay mucho que contar, me he tenido que cambiar de cuarto de
forma temporal porque el aire acondicionado ha muerto en la mía y hasta que lo
arreglen me he mudado. Os aseguro que a 40 grados, como es lógico, es imposible
vivir sin aire.
En cuanto a la
obra ésta sigue su curso y sigue viniendo gente de España. Si bien el temor de
la definitiva entrada en concurso de acreedores de Abengoa hace temer a muchos.
Algunas empresas muy dependientes de ésta parece que están haciendo las maletas
ante el cada día más cercano infeliz desenlace. Veremos qué pasa con la mía,
aunque en teoría los trabajos se deben acabar ya que la planta está
subvencionada por el gobierno sudafricano. Nuestra parte en teoría debería
estar terminada a finales de julio si bien es posible que se empiece en otra
allá por septiembre en Upington. Pero eso ya lo dejamos para cuando haya
confirmación.
En realidad lo
bueno de estas dos semanas ha sido el viaje a Namibia a ver el cañón del rio Fish,
el que dicen es el cañón más grande del continente y el segundo del mundo
después del Colorado. Tras algunas dificultades alquilamos un Land Cruiser. Digo
dificultades porque no es tan fácil alquilar un 4x4 en un pueblo y que además
tenga autorización para entrar en el país vecino, así que hubo que irse hasta
Upington, la ciudad.
El sábado los
cuatro compañeros que íbamos madrugamos bastante para aprovechar al máximo el tiempo que
teníamos, aunque en realidad lo que hicimos fue levantarnos más o menos como un
día normal a eso de las 5 y pico de la mañana. Llegamos justo para la apertura
de la frontera donde tras bastante papeleo nos abrieron la valla. Mola porque
toda esa parte es frontera natural gracias al rio Orange. Así que pasas una
frontera, un puente bastante largo que no es de nadie (puente que por cierto
estaba plagado de monos) y llegas a la frontera de Namibia donde te espera un
papeleo aun más grande.
Una vez pasada la
burocracia marchamos hacia el hotel. Se agradecía el 4x4 porque todo el camino,
desde la salida de Pofadder hasta el hotel (unos 300 kilómetros) fueron
carreteras de tierra, eso sí, de la anchura de una autovía y bien aplanaditas
donde el coche tiraba mejor incluso que en asfalto.
Nos habíamos
cogido un par de cabañas en un lodge ajardinado y con piscina. Al lado de la
piscina había una barra con una nevera enorme de la cual podías coger una
cerveza y tú mismo la apuntabas en un cuaderno para que cuando te marcharas te
la cobraran. No quiero saber cómo funcionaría ese sistema en España… Pero
nosotros, como gente respetuosa que somos, lo primero que hicimos nada más
llegar fue darnos un buen chapuzón, comer algo y coger unas cuantas cervezas
(previo apunte en el cuaderno) antes de tirar para el cañón a ver el atardecer.
El cañón
sorprende por su inmensidad y su profundidad. Y es eso último lo que no se aprecia
en las fotografías. Éste parece no tener fin pues serpentea durante 160
kilómetros perdiéndose en el horizonte. El paisaje, parque nacional, es extremadamente
árido y hostil, como si de una película sobre el Planeta Rojo se tratara. Y lo
único que ves, después de una caída de 500 metros en algunos puntos, es un
pequeño hilo de agua del que otrora fuera un río capaz de crear dicha
monstruosidad.
En ese paraje, no
sin antes encontrarnos a gente muy simpática (que llegó a ser algo pesada), hicimos
algo así como 500 fotos en los miradores que vimos durante un par de horas
hasta el que era considerado el mejor para ver atardecer. Y fue ahí donde nos
quedamos aguardando la puesta de sol.
Una vez pasado el
trámite volvimos al lodge donde tocaba cenar en la terraza (habría como 25
grados) un buffet libre acompañado de un servicio excelente. Hay que decir que
la educación en Namibia es asombrosa (o al menos la gente que nos encontramos)
e hicieron que nos sintiéramos muy a gusto. Para la cena pedimos un par de
botellas de vino y nos trajeron el entrante del día: kudú ahumado, una especie
de antílope aderezado con una rica salsa y que estaba bastante bueno.
Comido el
entrante atacamos el buffet. Hay que decir que diferenciaba mucho de lo que
sueles ver en España, no es que hubiera mucha variedad donde elegir, 4 o 5
platos, pero muy bien elaborados, presentados y manteniéndose bien calientes gracias a pequeños fuegos. Yo
aproveché para tomar primero algo de pescado (que aquí escasea, esto no es
España) y luego probé el springbook, otra especie de antílope algo más suave que
habían preparado muy sabroso. Así que ya me quedé a gusto probando un par de
animales nuevos que no conocía. Tras eso nos pusieron el postre y unos
gintonics y nos fuimos al jardín de la piscina de charla antes de irnos a la
cama.
Al día siguiente
volvimos a visitar el cañón para verlo con otra luz puesto que el día anterior
en la mayoría de casos teníamos el sol demasiado de frente. Nos hicimos otras
500 fotos y ya de ahí fuimos directamente a comer a otro hotel antes de volver
a Sudáfrica. Se trataba de un hotel temático donde tenían coches americanos
clásicos por el jardín y dentro de un comedor inmenso decorado hasta el más mínimo
detalle con cosas relacionadas con vehículos, desde motores a matrículas o
bidones de aceite de motor. He de añadir que incluso los servicios no tenían
desperdicio.
Y al final vuelta
de nuevo para casa. Esta vez por un camino más largo dado que la frontera que
nos pillaba más cerca cerraba demasiado pronto y no nos daba tiempo. Así que
tuvimos que hacer un rodeo de casi 200 kilómetros más que al fin y al cabo, con
música y charla, pasándose una cebra o algún otro animal que había probado la
noche anterior, o haciendo las paradas de rigor para echar gasolina a la barcaza
que llevábamos por coche, se te pasa volando.
El resto de la
semana currando como no podía ser de otra manera. Sufriendo con los dichosos
mosquitos extremadamente inteligentes. Son minúsculos pero con un hambre
descomunal. Se mantienen escondidos hasta que estás dormido y como si de un
reloj se trataran a las 00:30 comienzan a picarte y a pasearse por tu oído hasta
despertarte. Y no es coña lo de la hora, hace dos semanas luche desde las 00:30
hasta las 2:30 contra ellos hasta matar a tres pero claro, a costa de mi sueño. Ahora tengo
un sistema nuevo: opto por poner el aire acondicionado a tope y taparme hasta
el cuello. Añadiendo unos tapones eso sí, que no hay cosa peor que escuchar a
un mosquito.
El viernes tocó
otro viaje, aunque ese no fuera por placer. Tuvimos que ir a Kimberley a
renovar el pasaporte para otros 3 meses (tardan más o menos un mes así que hay
que ser precavido y hacerlo con tiempo). Kimberley es la ciudad de los
diamantes pero para ser francos, no tuvimos tiempo ni de ver un mísera joyería.
10 horas ida y vuelta en el día más el tiempo burocrático, de comer y de hacer
alguna compra. Ah, comí sushi por supuesto. Aquí lo hacen verdaderamente bueno.
El camino se hizo
ameno, música durante todo el viaje e íbamos varios así que entretenido. El
paisaje cambió radicalmente pues cerca de esta ciudad, la capital de la
provincia en la que vivo (Northern Cape) el paisaje era absolutamente verde. Y
por fin vi las primeras lluvias desde que llegué a este país. Porque si bien ha
amenazado alguna vez en estos días, hasta el punto incluso de dejar de trabajar
porque dan avisos por las tormentas eléctricas que son fuertes y peligrosas, no
había caído ni una mísera gota. Así que al menos vi verde y agua, algo que
viviendo aquí no está de más.
Y ayer sábado
pues que queréis que os diga, que he estado a punto de titular el capitulo “the
hangover” por la resaca con la que me he levantado esta mañana. Ayer la
barbacoa se lió un poco, me lo pasé como un enano y al final terminamos a las
2:30 de la mañana (ayudaba la temperatura que esta noche no ha bajado de los 25 grados). Puede que esa hora no parezca muy tarde pero hay que tener en cuenta que aquí
te levantas a las 5:00, sueles cenar a las 19:30 y el domingo raro es que te
levantes más tarde de las 8. Recordad que lo de las persianas se destila en muy
pocos sitios del mundo.
Y hoy hemos
decidido hacer otro aperitivo a la española. Esta vez al jamón, lomo, chorizo y
queso, le hemos añadido un rico gazpacho y una ensaladilla rusa (sí, ya sabéis
que me va demasiado lo de cocinar). Eso sí, también han hecho codillo con puré
de patata (de verdad ¡eh!, nada de Maggy) y ensalada de col que creo va
directamente para la cena dentro de un rato. Y bueno, considerando que estoy
fuera escribiendo y que las nubes que se acercan cada vez son más negras, me
voy a retirar hasta la semana que viene (o quizá alguna más, ya veremos).
¡Un beso a todos!
PD: esta vez hay más fotos porque como os he dicho hicimos unas 500 cada día de Namibia, eso sí, he hecho una selección. jejeje. También hay algún amanecer chulo y la foto de un pequeño escorpión, con muy mala pinta, que había en el campamento... Se suben como les da la gana asi que tampoco hay mucho orden...
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| Cañón del Rio Fish |
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| Atardecer en el cañón |
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| Baño del hotel donde comimos, el de los coches. |
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| Paradita de camino a tomar una cerveza. Vale, son las 9 de la mañana pero nos habíamos levantado a las 5... |
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| ¡Tenía escaleritas para subir, asi que había que aprovecharlas! |
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| Interior de la cabaña |
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| Interior de la cabaña |
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| Interior de la cabaña |
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| Cañón |
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| Cañón |
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| Cabaña del Canyon Lodge |
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| El lodge, ¡un paraiso en medio de la nada! |
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| Cañón |
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| Parque natural cañón |
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| Vehículos del hotel donde comimos |
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| Interior del hotel donde comimos |
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| Interior del hotel donde comimos |
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| Interior del hotel donde comimos |
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| Salida de Namibia |
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| Entrada de Namibia |
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| Amanecer camino a Kimberley |
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| BBQ sábado noche |
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| Pequeño escorpión en el campamento |
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| El puente del rio Orange en "tierra de nadie". Ahí al fondo estaban los monos, se escondieron rápido. |
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| Rio Orange. |
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| "Carreteras" de Namibia |
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| Bar piscina Lodge |
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| Piscina del Lodge |
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| Piscina |
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| Cañón |
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| Cañón |
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| Cena en el lodge |
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| Vistas con el lodge al fondo |
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| Piscina |
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| Cañón |
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| Hotel donde comimos |
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| "Gasolinera" del hotel |
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