domingo, 6 de marzo de 2016

Tiempo de viajes




Como ya os dije, el domingo pasado me iba a ser imposible escribir dado que estaba en Namibia, en el Cañon del rio FIsh. Pero hoy os pongo un poco al día con este viaje y algún otro que ha habido esta semana.

En lo que concierne a la semana ordinaria (de lunes a viernes la anterior y de lunes a sábado esta) no hay mucho que contar, me he tenido que cambiar de cuarto de forma temporal porque el aire acondicionado ha muerto en la mía y hasta que lo arreglen me he mudado. Os aseguro que a 40 grados, como es lógico, es imposible vivir sin aire. 

En cuanto a la obra ésta sigue su curso y sigue viniendo gente de España. Si bien el temor de la definitiva entrada en concurso de acreedores de Abengoa hace temer a muchos. Algunas empresas muy dependientes de ésta parece que están haciendo las maletas ante el cada día más cercano infeliz desenlace. Veremos qué pasa con la mía, aunque en teoría los trabajos se deben acabar ya que la planta está subvencionada por el gobierno sudafricano. Nuestra parte en teoría debería estar terminada a finales de julio si bien es posible que se empiece en otra allá por septiembre en Upington. Pero eso ya lo dejamos para cuando haya confirmación.

En realidad lo bueno de estas dos semanas ha sido el viaje a Namibia a ver el cañón del rio Fish, el que dicen es el cañón más grande del continente y el segundo del mundo después del Colorado. Tras algunas dificultades alquilamos un Land Cruiser. Digo dificultades porque no es tan fácil alquilar un 4x4 en un pueblo y que además tenga autorización para entrar en el país vecino, así que hubo que irse hasta Upington, la ciudad.

El sábado los cuatro compañeros que íbamos madrugamos bastante para aprovechar al máximo el tiempo que teníamos, aunque en realidad lo que hicimos fue levantarnos más o menos como un día normal a eso de las 5 y pico de la mañana. Llegamos justo para la apertura de la frontera donde tras bastante papeleo nos abrieron la valla. Mola porque toda esa parte es frontera natural gracias al rio Orange. Así que pasas una frontera, un puente bastante largo que no es de nadie (puente que por cierto estaba plagado de monos) y llegas a la frontera de Namibia donde te espera un papeleo aun más grande.

Una vez pasada la burocracia marchamos hacia el hotel. Se agradecía el 4x4 porque todo el camino, desde la salida de Pofadder hasta el hotel (unos 300 kilómetros) fueron carreteras de tierra, eso sí, de la anchura de una autovía y bien aplanaditas donde el coche tiraba mejor incluso que en asfalto. 

Nos habíamos cogido un par de cabañas en un lodge ajardinado y con piscina. Al lado de la piscina había una barra con una nevera enorme de la cual podías coger una cerveza y tú mismo la apuntabas en un cuaderno para que cuando te marcharas te la cobraran. No quiero saber cómo funcionaría ese sistema en España… Pero nosotros, como gente respetuosa que somos, lo primero que hicimos nada más llegar fue darnos un buen chapuzón, comer algo y coger unas cuantas cervezas (previo apunte en el cuaderno) antes de tirar para el cañón a ver el atardecer.

El cañón sorprende por su inmensidad y su profundidad. Y es eso último lo que no se aprecia en las fotografías. Éste parece no tener fin pues serpentea durante 160 kilómetros perdiéndose en el horizonte. El paisaje, parque nacional, es extremadamente árido y hostil, como si de una película sobre el Planeta Rojo se tratara. Y lo único que ves, después de una caída de 500 metros en algunos puntos, es un pequeño hilo de agua del que otrora fuera un río capaz de crear dicha monstruosidad.  

En ese paraje, no sin antes encontrarnos a gente muy simpática (que llegó a ser algo pesada), hicimos algo así como 500 fotos en los miradores que vimos durante un par de horas hasta el que era considerado el mejor para ver atardecer. Y fue ahí donde nos quedamos aguardando la puesta de sol.

Una vez pasado el trámite volvimos al lodge donde tocaba cenar en la terraza (habría como 25 grados) un buffet libre acompañado de un servicio excelente. Hay que decir que la educación en Namibia es asombrosa (o al menos la gente que nos encontramos) e hicieron que nos sintiéramos muy a gusto. Para la cena pedimos un par de botellas de vino y nos trajeron el entrante del día: kudú ahumado, una especie de antílope aderezado con una rica salsa y que estaba bastante bueno. 

Comido el entrante atacamos el buffet. Hay que decir que diferenciaba mucho de lo que sueles ver en España, no es que hubiera mucha variedad donde elegir, 4 o 5 platos, pero muy bien elaborados, presentados y manteniéndose  bien calientes gracias a pequeños fuegos. Yo aproveché para tomar primero algo de pescado (que aquí escasea, esto no es España) y luego probé el springbook, otra especie de antílope algo más suave que habían preparado muy sabroso. Así que ya me quedé a gusto probando un par de animales nuevos que no conocía. Tras eso nos pusieron el postre y unos gintonics y nos fuimos al jardín de la piscina de charla antes de irnos a la cama.

Al día siguiente volvimos a visitar el cañón para verlo con otra luz puesto que el día anterior en la mayoría de casos teníamos el sol demasiado de frente. Nos hicimos otras 500 fotos y ya de ahí fuimos directamente a comer a otro hotel antes de volver a Sudáfrica. Se trataba de un hotel temático donde tenían coches americanos clásicos por el jardín y dentro de un comedor inmenso decorado hasta el más mínimo detalle con cosas relacionadas con vehículos, desde motores a matrículas o bidones de aceite de motor. He de añadir que incluso los servicios no tenían desperdicio.

Y al final vuelta de nuevo para casa. Esta vez por un camino más largo dado que la frontera que nos pillaba más cerca cerraba demasiado pronto y no nos daba tiempo. Así que tuvimos que hacer un rodeo de casi 200 kilómetros más que al fin y al cabo, con música y charla, pasándose una cebra o algún otro animal que había probado la noche anterior, o haciendo las paradas de rigor para echar gasolina a la barcaza que llevábamos por coche, se te pasa volando.

El resto de la semana currando como no podía ser de otra manera. Sufriendo con los dichosos mosquitos extremadamente inteligentes. Son minúsculos pero con un hambre descomunal. Se mantienen escondidos hasta que estás dormido y como si de un reloj se trataran a las 00:30 comienzan a picarte y a pasearse por tu oído hasta despertarte. Y no es coña lo de la hora, hace dos semanas luche desde las 00:30 hasta las 2:30 contra ellos hasta matar a tres  pero claro, a costa de mi sueño. Ahora tengo un sistema nuevo: opto por poner el aire acondicionado a tope y taparme hasta el cuello. Añadiendo unos tapones eso sí, que no hay cosa peor que escuchar a un mosquito.

El viernes tocó otro viaje, aunque ese no fuera por placer. Tuvimos que ir a Kimberley a renovar el pasaporte para otros 3 meses (tardan más o menos un mes así que hay que ser precavido y hacerlo con tiempo). Kimberley es la ciudad de los diamantes pero para ser francos, no tuvimos tiempo ni de ver un mísera joyería. 10 horas ida y vuelta en el día más el tiempo burocrático, de comer y de hacer alguna compra. Ah, comí sushi por supuesto. Aquí lo hacen verdaderamente bueno.

El camino se hizo ameno, música durante todo el viaje e íbamos varios así que entretenido. El paisaje cambió radicalmente pues cerca de esta ciudad, la capital de la provincia en la que vivo (Northern Cape) el paisaje era absolutamente verde. Y por fin vi las primeras lluvias desde que llegué a este país. Porque si bien ha amenazado alguna vez en estos días, hasta el punto incluso de dejar de trabajar porque dan avisos por las tormentas eléctricas que son fuertes y peligrosas, no había caído ni una mísera gota. Así que al menos vi verde y agua, algo que viviendo aquí no está de más.

Y ayer sábado pues que queréis que os diga, que he estado a punto de titular el capitulo “the hangover” por la resaca con la que me he levantado esta mañana. Ayer la barbacoa se lió un poco, me lo pasé como un enano y al final terminamos a las 2:30 de la mañana (ayudaba la temperatura que esta noche no ha bajado de los 25 grados). Puede que esa hora no parezca muy tarde pero hay que tener en cuenta que aquí te levantas a las 5:00, sueles cenar a las 19:30 y el domingo raro es que te levantes más tarde de las 8. Recordad que lo de las persianas se destila en muy pocos sitios del mundo.

Y hoy hemos decidido hacer otro aperitivo a la española. Esta vez al jamón, lomo, chorizo y queso, le hemos añadido un rico gazpacho y una ensaladilla rusa (sí, ya sabéis que me va demasiado lo de cocinar). Eso sí, también han hecho codillo con puré de patata (de verdad ¡eh!, nada de Maggy) y ensalada de col que creo va directamente para la cena dentro de un rato. Y bueno, considerando que estoy fuera escribiendo y que las nubes que se acercan cada vez son más negras, me voy a retirar hasta la semana que viene (o quizá alguna más, ya veremos). 

¡Un beso a todos!

PD: esta vez hay más fotos porque como os he dicho hicimos unas 500 cada día de Namibia, eso sí, he hecho una selección. jejeje. También hay algún amanecer chulo y la foto de un pequeño escorpión, con muy mala pinta, que había en el campamento... Se suben como les da la gana asi que tampoco hay mucho orden...

Cañón del Rio Fish

Atardecer en el cañón

Baño del hotel donde comimos, el de los coches.

Paradita de camino a tomar una cerveza. Vale, son las 9 de la mañana pero nos habíamos levantado a las 5...

¡Tenía escaleritas para subir, asi que había que aprovecharlas!

Interior de la cabaña

Interior de la cabaña

Interior de la cabaña

Cañón

Cañón

Cabaña del Canyon Lodge

El lodge, ¡un paraiso en medio de la nada!

Cañón

Parque natural cañón

Vehículos del hotel donde comimos

Interior del hotel donde comimos

Interior del hotel donde comimos

Interior del hotel donde comimos

Salida de Namibia

Entrada de Namibia

Amanecer camino a Kimberley

BBQ sábado noche

Pequeño escorpión en el campamento

El puente del rio Orange en "tierra de nadie". Ahí al fondo estaban los monos, se escondieron rápido.

Rio Orange.

"Carreteras" de Namibia

Bar piscina Lodge

Piscina del Lodge

Piscina

Cañón

Cañón

Cena en el lodge

Vistas con el lodge al fondo

Piscina

Cañón

Hotel donde comimos

"Gasolinera" del hotel

No hay comentarios:

Publicar un comentario