domingo, 21 de febrero de 2016

Entrada en obra



Igual que hace una semana, escribo estas líneas en una tranquila tarde de domingo en el campamento al solecito con un buen tinto de verano. Por lo general las cosas han ido avanzando sin prisa pero sin pausa. Finalmente, y tras hacer algunos engaños, han conseguido que entre en obra, esto es, en la oficina que hay dentro de la planta solar. Cuando digo oficina quiero que trateis de imaginaros un prefabricado lleno de arena con unas cuantas mesas, sillas incómodas y una fotocopiadora.

Para entrar a planta es necesaria la autorización de la empresa propietaria de la planta por lo que tuve que ir a hacer un reconocimiento médico, pasar una charla y por último dar un par de cursos de 28 horas que en realidad se ha basado en leer un par de cosas de seguridad y hacer un par de test (ahí es donde han estado los engaños). Y como es lógico en un pueblucho del medio de la nada no es posible hacer un reconocimiento médico -da gracias a que tengan un "centro de salud". Así que tuve que ir el martes a Upington, la ciudad que os dije de unos 100.000 habitantes que está a unas dos horas en coche.

Esta ciudad resulta curiosa, pasa lo mismo que en el pueblo. Y es que por muy grande que sea parece que tampoco hay mucha gente, debe ser que al no haber un edificio de más de una planta están poco concentrados. La ciudad no es que sea bonita pero es bastante verde ya que está bañada por el rio Orange y tiene algunas cosillas que no están del todo mal. El río en cuestión es el más importante de Sudáfrica y entre otras cosas es famoso por su vino (que estoy bebiendo mientras escribo estas líneas) y porque en su momento fue en su orilla donde se descubrieron grandes yacimientos de diamantes que dieron lugar a una auténtica fiebre del oro hace ya más de un siglo.

En ese día en Upington dado que éramos varios los que tenías que pasar el reconocimiento médico tuve la oportunidad de conocer a más gente que fue muy agradable. Fuimos al centro comercial a comprar cosillas y fuimos a comer a un restaurante donde ves la bandera de España y la de Asturias de los tiempos en los que, mientras se hacía otra termosolar allí, los españoles invadíamos toda la ciudad.

Ahí los camareros conocían a algunos de los españoles que estábamos y antes de comer sushi (sí, aquí el pescado y en concreto el sushi escasean así que hay que aprovechar las oportunidades que el destino te brinda) me recomendaron que me diera una vuelta por sus jardines. Explanada verde, con sus árboles y un estanque con peces enormes y animalitos. Yo sólo vi uno, pero al menos uno que no había visto nunca. Se trataba de un emú, un bicho poco emocionante parecido a un avestruz pero un animal nuevo a fin de cuentas.  

Finalmente el viernes, tras la famosa charla, entre en la obra. La verdad es que es increíble la inmensidad de aquello, se trata de miles de espejos en un campo solar hasta donde alcanza la vista y por donde no hay que pasar a causa de la radiación que desprenden. O eso es lo que nos contó el tío de seguridad de la empresa propietaria que daba la charlita. Y es que después de escucharle vi muy lógico y normal que esa empresa se haya ido a la ruina.

Quiero que os imagineis a un andaluz un poco flipao y diríamos que con una mente no muy agraciada. Comenzó queriendo darnos envidia de forma muy sutil contándonos su vida diciendo que cada seis semanas tienen otras dos de vacaciones y que por eso su compañero estaba en Tailandia de viaje y le tocaba a él hacer la inducción a obra, y continúa explicandonos que tenemos que cambiar el concepto de donde estamos. Es decir, que por si no nos habíamos enterado, aquí hace mucho calor, hay bichos peligrosos (aunque a eso no hay que quitarle la razón, hay serpientes y escorpiones algo feos) y que las cosas son al revés. Por lo visto el amigo se ha tomado muy enserio eso del capítulo de los Simpson en el que el desagüe va al reves y que conducen por la izquierda y consideró que definitivamente todo está dado la vuelta. Cito textualmente: “Bueno, en España nosotros tenemos el norte arriba, el sur abajo, el este a la derecha y el oeste a la izquierda. Aquí en Sudáfrica es al revés, es decir, el norte lo tenemos abajo y el sur arriba”. ¡Y así tan pancho que se queda el colega, le falto decir que el sol salia por el oeste y que tuvieramos cuidado que andamos boca abajo!

También esta semana he tenido la oportunidad de probar eso de conducir por la izquierda (y ya que estabamos lo del desagüe a petición de mi madre, ¡y he de decir que es cierto!) La verdad es que se hace raro al principio pero excepto por lo de cambiar de marchas con la izquierda (son estúpidos los británicos con su dichosa manía de hacerlo todo al revés) no resulta nada complicado.

Ayer, como buen sábado que era, tocó barbacoa con la musiquita y charla en el campamento. Y hoy ha sido un domingo tranquilo en el que nos hemos ido a ver una especie de exposición de figuras animales de hierro, madera y piedra que hace un tío en el pueblo y que vende. A ver si consigo llevarme alguna cosilla para España que mole. También hemos hecho un buen aperitivo (recordando mucho los aperitivos astrománticos de El Doble, por supuesto) y, como no podía ser menos, ya he estrenado la cocina de la casa haciendo croquetas de setas. Es decir, que he tardado 10 días en ponerme a cocinar, era irremediable…

Además hoy hemos entrado en un bar nuevo a tomar una cerveza (los domingos uno se los pasa comiendo y bebiendo todo el día, ¡¿qué otra cosa vas a hacer aquí?!). Si la semana pasada fuimos al hotel, que tiene unos jardines increíbles y una gran piscina para usar sin ni siquiera tenerte que tomar nada, hoy en el bar he visto donde está la segunda piscina del pueblo. Y la verdad es que está muy guapa porque te puedes bañar en medio del bar restaurante donde en su chimenea te hacen carne un Tbon a la parrilla (una chuleta de medio kilo) con sus patatas fritas por menos de 6€. Y decir que todo eso es cubierto, no al aire libre, por lo que para cuando llegue el invierno puede estar de lujo.

Y es que mientras en España los días comienzan a ser más largos, aquí cada vez son más cortos. Aquí se va acercando el otoño (estaríamos como a 21 de agosto de España) y los días no son ya tan calurosos, así que "sólo" se llega a los 35 grados a la sombra...y ahora en teoría empieza la época de lluvias que mientras no llega todo lo verde se está convirtiendo en blanco (curioso, no amarillo sino blanco). De todas formas aquí al estar más cerca del Ecuador no llega a haber tanta diferencia entre el verano y el invierno.  

Y como el tiempo va a ir cambiando que hay que aprovechar para intentar hacer algún viajecito. La semana que viene no trabajo el sábado así que vamos a aprovechar para irnos unos cuantos a ver el Fish River Canyon de Namibia. Por lo visto el cañón más grande del continente así que dudo que el domingo que viene tenga tiempo de escribir nada. La siguiente vez, a no ser que tenga tiempo libre algún dia de diario y esté aburrido, supongo que será ya contándoos ese viaje y subiendo unas cuantas fotos. Así que cosas sobre el campamento, la habitación y sus fotos y la relación entre blancos, negros, coloured y demás que está pendiente, irán también para otra semana. 

Eso sí, hoy aprovecho para subir fotitos, subo tanto las de esta entrada como las que debía haber subido la semana pasada. ¡Os deseo feliz semana a todos! 

En el A380

Desde el taller antes de entrar en obra


Una de las gasolineras del pueblo. Tienen más gasolineras que personas pero es verdad que una vez sales de Pofadder la siguiente es en más de 100 kilómetros.






Los negritos en la puerta de un bar. Se te ponen a bailar para que les des algo de comida hasta que el dueño les echa.

La piscina del hotel

Tomando unas cervecitas en el hotel de Pofadder



Siempre tiene que haber una iglesia...en este pueblo tienen dos. Y muchas religiones protestantes y raras para llenarlas.

Entrando en la ciudad de Upington

Una de las iglesias de Upington

Upington

Jardines del restaurante de Upington

Jardindes donde debajo del arbol esta el emú.

Mmmmm. ¡Rico sushi! ¡Lo hacen genial!

Viñedos a las orillas del rio Orange

Dentro de la planta, los espejos de la termosolar.



Y ahí que se pierden los espejos en la lejania...

Figuritas de hierro en la expo venta en Pofadder.

1 comentario:

  1. Hijo, saca tiempo de donde sea porque, al menos a mi, me sienta muy bien leer tus aventuras. Es que me transportas a ese mundo tan distinto pero que me acerca tanto al leerte...

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